Me deje elevar por tu amor

Tan espesa como la niebla
Sentida y casi muerta…
¿Dónde me encuentro?
Enfrascada en un lúgubre sabor nada

Pasas y pasa todo cuanto existe
Mi mano, mi cuerpo, mi vida
Todo estático y minusválido
Semilla que se hunde sin dar fruto

Minúscula me siento de pie
Con el alma magdalena sufriendo
Y el cuerpo exiliado por mis pasos…
Nada me cuesta salir del hoyo

Tengo el cuello sembrado en fango
Y cada segundo es mi condena
Siento que tengo que salir
Siento, siento y lo siento en verdad

Como el fuego que emerge del mundo
Hierve algo dentro de mí ser
La oscuridad que mis ojos lloraban
Todo arde en carne viva

El sol sumiso se apago ante EL
La luna de mis noches mudas
Todo el mundo se inclina
Y yo…yo te siento venir, venir por mí

El árbol que tenía al cielo de testigo
Mi compañía sincera y eterna
Se convirtió en EL
Lanzando sus ramas a mi alma

Te conozco desde antes de ser o existir
Inconsciente pero real sentimiento
Eres la fuerza que me hace revivir
Me desgarras, me destierras del dolor

Has iluminado mi soledad efímera
Sobre tu ser, mi alma se desnuda
Y allí sobre tus ramas tu nido me cobija
Tu amor, tu amor seca mis alas

Me siento tan viva en tu paz
Como sol que renace cada mañana
Como la luna que da luz a las montañas
¡Me siento!, me siento eterna en TI

El miedo se fue como los minutos
Sin pedir permiso, sin reclamar
Siento que tengo que marcharme
Inevitable es la partida, tengo que volar

El aire me acaricia, tiernamente
La magdalena alma mía…mis labios sonríen
No solo me volví de la muerte en vida
Ahora tengo una dicha…me diste un don

Es momento de abrir las alas
Sacudir las lágrimas de alegría
Y dejarme caer…dejarme caer
¡Ahhhhhhhhhhhh!...

¡Puedo volar!, puedo de nuevo soñar
Como la mariposa revolotear
Sobre el edén, sobre este mundo nuevo
¡Te siento!, te siento en mí


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