Espasmos son tus recuerdos
Cuando recorren mi cuerpo
Esparciendo calidas sensaciones de tu olor
Dilatando mis pupilas con intenso ardor
Epilepsia en mi torrente es tu voz
Excitando mis mejillas rebosándolas en rubor
Y allí va tu lasciva sonrisa a mi memoria
Serpenteando tu lengua bípeda en mis sienes
Los azotes atrincherados de tus garras
Que aun marcadas brotan su senda
Cicatrices del libido placer
De las noches que nunca debieron amanecer
Erupciones son tus recuerdos
Cuando abrazo al viento
Cuando beso los restos
Que dejaste esparcidos en mi cama
Las ráfagas caricias en fuego
Ya no son más mi eterno tormento
Al comprender que nunca fuiste mía
Porque simplemente eres carne de Malicia
Que eras simple como una noche de herejía
Entre mis labios o de otros da lo mismo
Ya no hieren mi alma enamorada
Porque aprehendí a ser carne de Almohada
Esta noche marchaste con la luna a otro lecho
Y murió el amor y nació mi Indolencia
Tú eres ahora amauta servil de los corderos
Que dejan su piel para ser devoradores de Cerdos
No hay maldita mujer de todos
Ni hombre incauto que enamore y se devore
Solo es el amor y el odio jugando al ruedo
Donde ganan y pierden día a día a sus siervos
Cuando recorren mi cuerpo
Esparciendo calidas sensaciones de tu olor
Dilatando mis pupilas con intenso ardor
Epilepsia en mi torrente es tu voz
Excitando mis mejillas rebosándolas en rubor
Y allí va tu lasciva sonrisa a mi memoria
Serpenteando tu lengua bípeda en mis sienes
Los azotes atrincherados de tus garras
Que aun marcadas brotan su senda
Cicatrices del libido placer
De las noches que nunca debieron amanecer
Erupciones son tus recuerdos
Cuando abrazo al viento
Cuando beso los restos
Que dejaste esparcidos en mi cama
Las ráfagas caricias en fuego
Ya no son más mi eterno tormento
Al comprender que nunca fuiste mía
Porque simplemente eres carne de Malicia
Que eras simple como una noche de herejía
Entre mis labios o de otros da lo mismo
Ya no hieren mi alma enamorada
Porque aprehendí a ser carne de Almohada
Esta noche marchaste con la luna a otro lecho
Y murió el amor y nació mi Indolencia
Tú eres ahora amauta servil de los corderos
Que dejan su piel para ser devoradores de Cerdos
No hay maldita mujer de todos
Ni hombre incauto que enamore y se devore
Solo es el amor y el odio jugando al ruedo
Donde ganan y pierden día a día a sus siervos

0 comentarios:
Publicar un comentario